¿En qué se fue la semana?
Llega el viernes y las tareas pendientes hacen más ruido que las terminadas. Mira lo que completaste y el tiempo de concentración para entender qué ocupó la semana.

Revisa una semana sin ponerle nota
Empieza con una pregunta, por ejemplo si encontraste tiempo para el proyecto que elegiste. Mira las tareas completadas y las sesiones de concentración; compáralas con lo que recuerdas. Si una semana de reuniones dejó poco espacio para el proyecto, quizá convenga elegir una tarea más pequeña u otra hora. Un gráfico no sabe qué exigían esas reuniones ni por qué importaba tu decisión.
Distingue los tipos de actividad
Las tareas terminadas muestran qué llegó a su fin. El tiempo de concentración muestra cuánto duró una sesión. Son datos útiles, pero responden a preguntas distintas. Una tarea exigente puede necesitar una sesión larga y una tarea breve puede importar tanto como ella.
Sigue una tendencia y busca el motivo
Una tendencia muestra que algo cambió; tú conoces el contexto. Usa los números como punto de partida para reflexionar.
Reconoce lo que falta en los números
El resumen reúne actividad, pero no mide tu valor, tu atención ni lo difícil que te resultó una tarea. Una sesión larga no es mejor por definición que una corta. Si quieres recordar las circunstancias detrás de un cambio, usa el diario. Trata una tendencia como una pregunta que puedes investigar, no como una recomendación automática sobre cómo vivir.