Cuando el día te lleva en varias direcciones
La lista crece, un hábito reclama atención y un objetivo importante queda detrás de lo urgente. Elige algo para hoy sin perder de vista lo demás.

Sigue un día cualquiera
Por la mañana, anota lo que tienes en mente y elige una tarea para hoy. Cuando te pongas a trabajar, inicia una sesión de concentración desde esa tarea. Más tarde, registra un hábito que hayas cumplido y escribe una línea sobre lo que te ayudó o te frenó. Cada pieza tiene su lugar: el temporizador no convierte una tarea en un objetivo y una nota del diario no tiene que convertirse en trabajo.
Encuentra primero lo que necesitas
Las tareas responden qué harás ahora. Los hábitos y objetivos muestran las acciones repetidas y las metas a largo plazo. Las áreas de vida sitúan esas metas más allá del trabajo. La concentración registra el tiempo; el diario te deja contar el día con tus palabras; las estadísticas reúnen la actividad para revisarla. Empieza por la pregunta que tengas hoy y explora la página relacionada cuando te haga falta.
Haz tuyo el sistema
Puedes empezar solo con tareas. Añade un hábito, un objetivo o un área de vida cuando te ayude de verdad, sin tener que configurarlo todo el primer día.
Observa lo que pasó
Una tarea completada cuenta una parte de la historia. Una sesión de concentración y una nota en el diario añaden contexto para decidir mejor al día siguiente.